MUIN: inicio del mes celta de la vid

La Vid, arbusto leñoso de la familia de las Vitáceas, de tronco retorcido y ramas nudosas y flexibles. Sus hojas «pámpanos», grandes y pecioladas, partidas en cinco lóbulos puntiagudos, son de color verde.
Es muy longeva y puede alcanzar el centenar de años. Tarda de tres a cinco años en madurar, y durante este tiempo no produce fruto.

Su fruto es la uva, de la que brota en racimos. Pudiendo ser negra, morada, dorada, púrpura o verde (esta última llamada «uva blanca» es en realidad una mutación de la uva roja). La uva es muy nutritiva y rica en vitamina C, tiene propiedades laxantes, depurativas y es rica en ácidos orgánicos.
Seca recibe el nombre de «pasa» y posee mayor concentración de fibra y azúcares.

VID, tus caldos, son casi rituales. Posees la cualidad de la embriaguez (estado de excitación causado por una gran emoción o satisfacción…), la alegría y la lujuria. Por algo te eligió Baco, mensajera de su sabiduría. Tu vino, se considera desde antiguo potente afrodisiaco, en latín «vinum»-procede del griego oivoc y del sánscrito vana– y es raíz de la palabra «Venus» y «venerea» (de ahí su relación con la Diosa del amor y otras diosas de la fertilidad, como Gestin, madre Cepa. Geshtinnana, Paget y Siduri). Bebido con moderación infundes vitalidad (el pájaro), un poco más, otorgas bravura y osadía (el león), mientras que demasiada cantidad anula nuestros sentidos, fuerza e inteligencia (el burro). Como «brebaje sagrado» simbolizaba la sangre de los sacrificios. Y como fuente de inspiración de poetas, representa el despertar y exaltación de los sentidos.

Septiembre, mes de la Vid del pueblo celta. Trepadora de fuerza incontenible. Gwynwydden es tu nombre galés.

Abundancia, regeneración, fertilidad y generosidad. Tu trepar, nos enseña el simbolismo de la conexión, la eternidad y la diversidad (ramificarse y expandirse en nuevas direcciones). Eliges el lugar donde nacer y expandirte. Te haces fuerte y creces en espiral buscando la luz. Iniciación y conocimiento sagrado, tus ramas entrelazadas y nudosas simbolizan la dualidad y la oposición, el equilibrio entre los opuestos: lo mortal-inmortal. La vid representa el poder de la tierra que completa el ciclo agrícola y el ciclo de vida-muerte-regeneración.

Guardiana de sueños. Tu sombra nos cobija en verano y bajo tu vida, las siestas se convierten en mágicos momentos.

¡Bienvenida!

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