Aceites Esenciales

Un Aceite Esencial es un mundo en sí que va mucho más allá de una definición. Es una sustancia sumamente olorosa, aislada, de ciertas plantas y árboles aromáticos resultante del proceso de destilado de los órganos productores de esencia y que está formado 100% por moléculas aromáticas. Un Aceite Esencial es un líquido muy volátil con una composición química compleja. El número de componentes es tan elevado y contiene elementos tan sutiles que a menudo es difícil detectarlos. Los principios activos contenidos en los Aceites Esenciales son en general muy reactivos, con un gran poder terapéutico a todos los niveles. Se llaman esenciales porque recogen la esencia de la planta, pero no son realmente aceites ya que carecen de ácidos grasos. Por lo general el Aceite Esencial lleva el mismo nombre de la planta de la cual se extrae, aunque hay excepciones, como el de Neroli que se extrae de la flor de azahar (naranjo amargo). El Aceite Esencial se extrae de las flores, hojas, tallos, rizomas, frutos y semillas, algunos se obtienen de las gomo-resinas que producen ciertas cortezas y maderas. Y deben ser puros y artesanales.

Sin embargo para detallar en toda su magnitud un Aceite Esencial hemos de «mirar» y profundizar más allá de esta definición. Un Aceite Esencial es una sustancia eubiótica, es decir, es una sustancia viva que promueve la vida. En la planta la esencia no puede verse, solo podemos apreciarla a través del sentido del olfato. Su producción depende de la foto-exposición. Es decir se origina gracias a los procesos de luz y calor ligados al sol. Bajo esta intensa acción solar las sustancias se transforman en aromas, se abren y expanden al exterior entregándose a un mundo superior. Por lo tanto estas sustancias tienen su origen en la luz que representa al elemento fuego, se dispersan en el aire y entran en contacto con el mundo animal a través de su aroma. Esta singularidad cruza los límites de la naturaleza vegetal y los hace poseedores de una naturaleza superior. De ahí la importancia del «deben ser puros». Un Aceite Esencial contiene la esencia vital (el alma), el psiquismo y las vibraciones de la planta de la cual procede. Esta fuerza es la que actúa durante el proceso de destilación y encarna en los principios activos que hace único a un Aceite Esencial en particular. El componente más sutil y purificado del vegetal se convierte en el Aceite Esencial. Los alquimistas los llamaban los espíritus de las plantas, porque son su parte más luminosa.

Un Aceite Esencial puro tiene poder para transformar. Tiene la capacidad de abrir y evocar las fuerzas conscientes e inconscientes ocultas en tu interior. Te conectan con un mundo mucho más antiguo, primitivo y poderoso de lo que jamás hubieras imaginado.

Los Aceites Esenciales son ligeros, sutiles y volátiles, es decir tienen la capacidad de transformarse en vapor pasando de un estado líquido a uno gaseoso sin alterar su composición química para liberar las sustancias aromáticas. Según el tipo de volatilidad tendrán consistencia liviana (como el agua o alcohol), viscosa (consistencia balsámica como el sándalo) o serán semisólidos a temperatura ambiente (como el aceite de rosa).

La volatilidad abarca tres clases:

  • Clase superior o nota alta: son los más ligeros, se evaporan con más facilidad. Son los primeros que se aprecian cuando destapamos un perfume. Ésta característica hace que actúen con rapidez en el pensamiento. Muy mercuriales. En la esfera psicoemotiva se les considera estimulantes de la mente. Ej: romero, petit-grain, cajeput.
  • Clase media o nota de corazón: su evaporación es intermedia, se relacionan con las funciones digestivas y el metabolismo. Son reguladores (intermediarios) de los procesos corporales. En la esfera psicoemotiva equilibran las emociones. Ej: mejorana, lavanda, salvia.
  • Clase inferior o nota de fondo: son los más pesados y lentos, se pueden usar como fijadores para retener a los más volátiles. Se les atribuyen propiedades sedantes y relajantes y son eficaces para tratar estados crónicos. Ej: mirra, incienso, vetiver.

Tipos de Aceites Esenciales (AE):

  • Silvestres: proceden de plantas que encontramos en la Naturaleza en estado salvaje. Así podemos encontrar todavía: Eucalipto, hisopo, romero, tomillo, hinojo. Nunca debemos arrancar las plantas de raíz. Así podrán regenerarse y crecer de nuevo.
  • Biológicos: procedentes de plantas cultivadas orgánicamente, sin abonos químicos. Se pueden conseguir: Lavanda, Mejorana, Salvia.

También pueden presentarse en forma de:

  • Concretos: están concentrados y suelen ser sólidos. Proceden de flores o resinas que no pueden ser destiladas. El disolvente utilizado suele ser alcohol, se calienta en él para que licue y al enfriarse queda una manteca o crema olorosa. Estoraque, benjuí.
  • Absolutos: se obtiene destilando el concreto. Narciso, jazmín.
  • Oleorresinas: son naturales y se destilan con vapor de alcohol en vez de con agua a más baja temperatura y esto permite que se arrastren otras sustancias más sólidas como ceras y resinas. Se utilizan como fijadores naturales.

No son Aceites Esenciales:

  • Adulterados: se añaden sustancias extraídas de una Aceite Esencial a otro A.E. Se suele adulterar así el A.E. de Rosa, con geranio. Estos no son 100% puros.
  • Reconstituidos: se obtienen principios activos aislados y se unen a otros para imitar esencias completas. Por ejemplo se utilizan: citronelol, genariol, nerol para imitar Aceite Esencial de Neroli, de Geranio, etc.
  • Sintéticos: son esencias químicas que imitan los olores de las esencias naturales. Estos productos no son saludables son irritantes y pueden causar alergia. Son tóxicos. No tienen ninguna propiedad benéfica para nuestro organismo.

La información energética y simbólica de un Aceite Esencial penetra en áreas de nuestra consciencia que han quedado cerradas para permitirnos sentir y explorar una perspectiva diferente. Practicar a diario con ellos nos conecta con la sabiduría y el conocimiento que está más allá de la mente lógica y racional. Nos llevan al inconsciente, tanto personal como colectivo. Ese lugar donde escondemos todo lo que no podemos digerir.

Su inteligencia y poder intervienen de forma armoniosa, directa y silenciosa en la mente y el corazón. Y nos ayudan a integrar en equilibrio los cambios producidos. El recuerdo de un aroma y su fuerza son del todo personales. A cada persona le evocarán y le harán transitar su particular proceso.

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